domingo, julio 23, 2006

Lluvia de noche y el señor X


Estos meses han sido “interesantes”… hablo de estos últimos siete meses o, dicho de otro modo, este año.
Un comienzo feliz. Había pasado tanto tiempo desde que no probaba el sabor de la satisfacción. En Octubre del año pasado encontré trabajo… y más que un trabajo, encontré un espacio que me llenó. Cerca de niños y adolescentes, empapada de humanidad, una cuna de sueños en medio de la desesperanza. En poco tiempo aprendí tanto… y descubrí más. No se si será por mis capacidades o por afectos, pero en Diciembre se anunció mi traslado a un lugar en donde mi trabajo debía ser de mayor acuciosidad y responsabilidad. Por supuesto que la idea me deslumbró y me gustó. En Marzo sería el cambio. El desafío profesional me inquietó en el más positivo de los sentidos y, a la luz de los meses ya pasados, creo que no lo dimensioné. Más movilizada por el presente, esperé que las cosas pasaran en su debido momento.
Para culminar mi sentimiento de bienestar y tranquilidad, de esa que te hace sentir feliz sólo por existir, en Enero comencé a estar con X. X, compañero y amigo, llamaba mi atención desde hace algún tiempo. La rutina de los encuentros y los desvíos de miradas se interrumpió a cientos de kilómetros de Santiago, rodeados de cielo, aire, pasto e infancia… yo me despojé del cotidiano y él, de sí mismo. Creo que por eso me gustó, porque al despojarse de él se encontró consigo… y de pasada, también conmigo. Qué paradoja más real. Aquí dejó sus miedos, o el miedo le permitió inventarse allí. No lo sé. Si sé que X, durante esos días fue el mejor sueño de sí mismo que pudo tener despierto. Así lo siento y aún me apena saber que ese con el que caminé trayectos tan breves, aún vive en un recóndito lugar de su cabeza.
Ya nada de lo relacionado con él me sorprende. Hoy, siendo “amigos” o dibujando la ilusa promesa de que efectivamente los seremos, me enfurece ser testigo cercana del embrollo que él es. Las historias que le cuenta al resto no son mentiras que elabora para fabricar una imagen pública de quien es. Es su propio cuento de un hombre que no quiere verse y se inventa a sí mismo día a día, construyendo máscaras que no logra sostener. Ojalá tuviera el coraje de aceptarse y como consecuencia, permitirse ser el buen hombre que es. El miedo lo inmoviliza. El terror de despojarse de un pasado sin trascendencias sanas lo conduce a su pantano.
En Mayo nuestra historia juntos terminó. Ese fue un final escrito desde el principio. Yo lo supe mucho antes de reconocerlo, pero como soy humana quise creer que era el principio de un comienzo y no de un final. Es que creo que lo quise harto… hasta siento que me enamoré un poco de él. No tanto como creía y no tan poco como después quise pensar. Me enamoré lo suficiente para verlo, sentirlo y sentirme a mí. Eso me dejo esa historia. Me quedo con la sensación de que por instantes palpe el sentir ajeno a la razón. X es un buen capítulo de mi vida… el fue mi mago caballero humano que me demostró que la magia terrenal existe y, de paso, me obligó a ilusionarme sin miedo… esa hermosa semana nos lanzamos a un abismo sin medir consecuencias. De su mano obvié el pudor, la vergüenza y el miedo a permitir que alguien me descubriera y me quisiera. Por eso aún lo quiero, aunque probablemente sin eso aún lo querría. Porque así soy, mis afectos no se disuelven en los amargos finales. Cambian y persisten obstinados, como soy yo.
X… increíble que aún se asome en mis palabras. Ameritaba hacerlo, es sólo que la máquina de estos días no me había dado el espacio ni las ganas de escribirlo a él.
… hoy estoy en mi nuevo trabajo. El desafío aumenta pues en unos días asumo un cargo de mayor responsabilidad. Nado en la incertidumbre con la demanda de organizarme y la tranquilidad y las ganas de que las cosas resulten bien. Desde marzo mi la alegría construida comenzó a descender. Eso no me inquieta y es que con los años me he vuelto una excelente aceptadora de las etapas… tengo la certeza de que la vida es un ciclo compuesto de micro ciclos que abren y cierran puertas constantemente.
Estoy menos pensadora y menos introspectiva… por mi profesión, eso debiera inquietarme, pero sé que esta superficialidad con la que estoy viviendo los instantes es necesaria.
Anoche llovió. Junto a R y K nos dejamos cobijar por ella y es una fortuna el haber amanecido sin un resfrío hoy…
Ayer estaba cansada y les propuse ir a tomar algo “piola” a un interesante café escondido por el Barrio Lastarria. La fría cerveza fue bastante útil para paliar el frío que tenía sentada en esa mesa de la terraza… las primeras gotas de lluvia y la certeza de una conversación algo inconducente, no obstante agradable, nos motivó a partir… sin rumbo definido. Ni K ni R ni yo queríamos refugiarnos en un techo de hogar y optamos por un cafecito al frente del Bellas Artes… disfruté mi cortado en ese café con nombre psicopatológico mirando por la ventana a la lluvia caer y rebotar en calles con efecto de espejo… No se que me pasa con la lluvia pero rehuyó al calor de los espacios cerrados y, nuevamente, les propuse partir. Salimos y por unos minutos la lluvia se hizo más intensa. No hay como sentir la cara mojada y respirar profundo sintiendo el aroma de la calle, los árboles y el pasto mojado… repone más que ocho horas de sueño… es de esos sencillos momentos que me hacen sentir inmensamente libre y distante de cualquier reflexión teñida de excesos de racionalidad… fui humilde y sencillamente feliz.

domingo, julio 16, 2006

FLY ME TO THE MOON

lunes, junio 19, 2006

A mi esperado INVIERNO


Para recibir y dar mi bienvenida a mi esperado invierno, de lluvias en pastos verdes, se me ocurre publicar, aquí, un poema de Benedetti… Defensa de la Alegría.

Meses sin escribir, pero sin escribir en este espacio.
Mucha vida en mi cuerpo este tiempo… muchos cambios en mi vida este tiempo…
Tiempo en que sin ser victima ni victimaria he recibido y dado golpes y que me suena a temporada de circo con funciones finamente calculadas y otras, delirantemente increíbles.
Tiempo de dulces, amargas y también dolorosas sorpresas…
Tiempo de reencuentros inesperados…
Tiempo de besos dados y que se dejaron de dar, creo que también de sueños que se dejaron de soñar.
Tiempo de responsabilidades nuevas pero bien compensadas…
Tiempo sin paseos ni cafés en lugares escondidos de Santiago….
Tiempo en que dejé de escribir porque me ha tocado vivir más…
Tiempo en que no me pasaron cosas, sí las viví… y que extraña pero no demencialmente igual la alegría está ahí…

Sin más retórica a ti Invierno de lluvias y abrigos, te dedico estas palabras del Señor Benedetti…

Defensa de la alegría

Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas

defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos

defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias

defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres

defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa

defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
…y también de la alegría.

Ll. E.P.V


martes, febrero 07, 2006

Algo

Giros… giros. Es imposible invocar lo perpetuo… es desgarrador perpetuar los dolores y esperanzador eternizar los amores.


¿Los amores?... los amores se alimentan, aunque quisiéramos, las miradas no son suficientes… o, a veces, son demasiado decidoras. Es triste que una mirada delate indiferencia… es excitante que insinúe interés. Pero… nada es eterno… y como no lo es, elevo los momentos… disfruto la caricia, vibro con el beso susurrante, tiemblo con el cuerpo, me entrego en la mirada. Así no más es… nada más simple que respirar el aire de una tarde de entrega sin pensar en la despedida pero si añorando el próximo saludo…

Cansancio, tranquilidad, ilusión, decepción, cariño, pasión, esperanza, satisfacción, entrega, descubrimiento, liberación, paz, dolor… todo junto.

Hace mucho que no escribo aquí… no se cuánto, pero definitivamente ha sido mucho. Aquí estoy, con sueños, esperanzas, viviendo la vida, saboreando el café, haciendo el asco a la hipocresía, a ratos camino firme de la mano con un estremecedor compañero, a ratos camino sola y calma… conociéndome y reconociéndome, una vez más.


Vivo más y pienso menos, siento mucho y soy escueta en mis expresiones, aunque lo intento y sí que he tenido logros. Abrí una puerta y dejé entrar a un mago caballero humano…


Convivo con dolores recientes, demasiado recientes, evoco la protección de la infancia aunque es más fuerte la incipiente libertad, que no es soledad, es lealtad!!!.


Es rico vivir, es rico no sentir miedo, ahí está lo que para mi es libertad… despedirse de las aprensiones… saludar el riesgo que obedece a los instintos…


Nada, eso es todo… releo algunas cosas que brotaron de mis dedos… no me asombro, son como los peldaños de una escalera al infinito… si detectó mucha razón y poco corazón… pero así soy… un poco de esto, un poco de lo otro.
Hoy, febrero, me encienden las ganas de caminar… de descubrir, conocer, atreverme… sentir. Han sido muchas vivencias, intensas… la mirada de un niño, los colores del amanecer, la volada de la entrega, el dolor del duelo, del descubrimiento triste, la tranquilidad del tacto, la excitación de los latidos del corazón… mucho, mucho más.


Me reencuentro con algunos blogs… sin conocer rostros siento cercanía, identifico palabras y sentimientos particulares de algunos desconocidos lectores escritores de este mundillo catártico… no mundillo, mundo en que se dicen los silencios del día a día…



Yiaaa, en fin, muchos saludos… espero inspirarme y escribir… lo que si haré y he hecho, será leer…

miércoles, noviembre 30, 2005


Vida, viajes, tránsitos, vuelos, aterrizajes… son palabras que me vienen a la mente. Los olores, algunos más dulces, otros frescos, fríos, los que liberan… el olor del encierro, la sensación de ahogo, las miradas dulces, las indiferentes, las cínicas se vienen a mi cabeza.
Vida, vida, vida… vivir… ¿sobrevivir?.
Tu mirada azul me parece tan lejana… es cursi mi pensamiento, pero imagino el regreso a Santiago después de muchos días de mar…
Me siento distante y evasiva… te vi y no eras tú… o no era yo… o no éramos… que tortura estar cerca de ti y sentir que estamos en planos distintos… que suplicio observarte y no verte… buscando señales que no aparecen… albergando deseos que tardíamente reconozco.
Nada que decir… es lo que es. No quiero sobrevivir de nuevo. Miedo de ti? De mi?... más de mi que de ti. De mi, por sentir lo que me pasa contigo. Miedo de lo que provocas no de tus reacciones. Miedo para qué. Desperté atrasada.

lunes, noviembre 21, 2005

Ligero paseo por una historia demasiado pensada

Quiero pensar que ciertos encuentros, tal vez todos, no son casuales. Pienso que los reencuentros inesperados, menos lo son. Por algún motivo los caminos se vuelven a cruzar… no sé cuál.
¿La historia amerita ser escrita?. ¿Amerita tu persona presente en mis pensamientos que la dirija a ti?. A todo digo que sí, como a todo lo que se relaciona contigo. Digo que sí a verte, a pensarte, a hablarte aunque prácticamente no estás. Contigo la palabra “no” desparece de mi vocabulario.
Tal vez mi inestabilidad, tal vez tu ímpetu casi siempre reservado, tal vez la libertad de la cual cada uno se CREYÓ dueño… tal vez todo eso me permitió estar en esas circunstancias. “ME permitió”, recalco, porque ignoro que te pasó a ti… me arrepiento de no preguntártelo…
“Amigos simplemente amigos”. No me lo plantee así. Era así. Cómo podía ser de otra manera. Nuestras historias nos condenan, aparentemente nos limitan y por eso, para mi, eras un amigo. Pero tan ciega no estaba, cómo no escucharme al pensarte. Imposible. Cómo no escuchar tus miradas ni atender a tus gestos. No se pueden negar los sentimientos, aunque aún no sepa cuáles eran.
No me di cuenta como llegamos al momento en que el grupo se disipó y surgieron los encuentros entre los dos. No puedo ser tan mentirosa!!!... no me di cuenta pero lo deseaba. Me descubrí deseándolo. Complicada. Sorda a mis compromisos.
Al pensar en lo que viene cierro los ojos, los aprieto y digo “ayyyy”, con vergüenza, con alegría, con picardía… “ayyyy”, no quiero borrar esos instantes de mi mente pero aún hoy me cuesta digerirlos. Son frescos y, al mismo tiempo, lejanos… me alivia, me entristece, lo acepto.
Un almuerzo, una distancia deliberada de los demás. Tú y yo. Las cosas que no se dicen pero se sienten. Los deseos, los sentimientos. Al principio me sentí mal… me sentí arrepentida. Diferente a lo que conocía de mí. Vulnerable. Me atreví, contigo, por quien eres, por como eres, a ser cualquier cosa… a dejarme ser. A escuchar instintos. Me olvidé de las acusaciones, de las normas, de otras personas probablemente heridas o, al menos, decepcionadas. Me olvidé de todo. Si era el momento de verte nada podía evitarlo. Más allá de las obligaciones, las personas, los tiempos… ahí, en ese fondo, estabas tu… y yo.
¿Por qué las cosas son cómo son?. ¿Por qué no más o por qué no menos?. Yo sabía que me iban a pasar cosas. No sé que nombre reciben esas cosas… ¿engancharse?. No, me estoy negando a ponerle nombre a mis sentimientos. Son palabras innombrables.
No pude haberme imaginado tus gestos, tus excepciones, tus transgresiones a lo que al resto ya habías mostrado. No me las imaginé. No me imaginé el querer hacerme sentir bien. Menos me imaginé lo bien que lo pasábamos, las buenas conversaciones, la confianza para ser cada uno con el otro lo que realmente éramos. Incluso lo hablábamos… como amigos, aunque después fuéramos algo distinto a lo que se entiende por amigos.
Par de mentirosos… temerosos. ¿Qué nos creíamos?. Yo te sabía libre, con otras, con las que nunca conversaste como conmigo y eso me afirmaba, pero después sentía miedo de pasar a ser una más. La diferencia es que éramos amigos. Que enredo para mi. Enredo que arribaba en muy mal momento. Periodo de incertidumbres al que te sumaste tu. Cómo no hablar ni preguntar. No quería que se rompiera la magia y no tenía idea de lo que realmente me pasaba. Cercana a mis deseos, lejana a mis aprensiones.
Así, me desperté un día queriéndote. Pensando en la noche anterior… perdida en tus palabras, disuelta en una conversación. Admirada de tus pensamientos, asombrada de sentirme a gusto en tu totalidad. Reacia a la despedida, expectante al próximo encuentro.
Eso me pasó contigo. Se resume a jugar con fuego sin estar consciente de que me podía quemar o, dicho de otra manera, ignorando esa posibilidad.
No puedo explicar que pasó, qué ha pasado. Hace una semana me llamaste y ahí estuve. Ahí estuvimos todos. Como siempre. No hubo un después. Te dejé y recalcaste el “no te pierdas de nuevo”. ¿Eres tu o soy yo?. Ojalá fuéramos ambos. Ojalá estuviéramos aún en ese nivel en que encontrarnos era lo que tenía que ser. Se agregó mucho miedo a esta historia. Tal vez perdió la magia. Tal vez ni tu ni yo estamos preparados para vivir las historias que aterrizan a la realidad y abandonan esa magia. Tal vez sólo yo la sentí.
Obviamente ya me perdí. Te pude llamar, pero ya ni me atrevo. Atrás quedó esa parte mía que te buscaba sin miedo, porque no tenía nada que perder. Ahora me parece que sí. Temerosa, controlada, orgullosa… me puedo llamar a mi misma de cualquier forma, el hecho es que me cuesta. No quiero explicarme apelando a historias anteriores. Me refugio en otras pasiones diferentes, en mi, en descubrirme creciendo, sin embargo, eso no te omite de lo que pienso.
Me pregunto si a ratos pensarás en mi como yo en ti. No encuentro respuestas en mi. Pienso si para ti esto fue algo parecido a lo que fue para mi. Me pregunto si para ti "fue"… para mi parece que es... aunque no me acomode.

Tan, tan

martes, noviembre 08, 2005

Camino... de vía, no caminar... también de pasos


Extraaaaaño. No de extrañeza, sino de extrañar. Extraño, extraño y extraño, echo de menos, degusto y me atoro con la nostalgia… pero no volvería atrás. Ahí es cuado uno, cuando yo miro el todo… no las partes. Pocas veces me ha servido ser parcial en mi forma de entender la vida, mi vida. Cuando lo he hecho, inevitablemente, tarde o temprano, el resto de las partes cobra relevancia… y tomo conciencia. Es muy distinto a cuando uno se deja llevar, por instantes y vive sin pensar… eso se me hace inevitable, también. Cuando son instantes, no patrones. Cuando las personas, los encuentros son intensos y no ameritan darle espacio al pensamiento… ahí es una caída libre… sin golpes… dulce… además de ser una caída voluntaria.

No quiero volver atrás porque cuando no eran “los” momentos lo pasé mal, porque en esos detalles me perdía a mí y, después, venían los lamentos… “no te arrepientas de lo hecho sino de lo no hecho”… mi conclusión es que me arrepiento, un poquito. Haría las cosas de otra manera… por mí. Nadie nace sabiendo y, como dicen por ahí, el ser humano es el único ser vivo que tropieza y vuelve a tropezar con la misma piedra. ¿Defecto o gracia?... no sé. Nadie nace sabiendo y mi experiencia es que una de las peores torturas es vivir en el pasado con las manos atadas… prisionera de arrepentimiento y, muchas veces, de culpa. Por eso ignoro mi “echada de menos”. Reparo en lo bueno pero también en lo malo.

Se trata de una historia que se escribió sin pensarla… ni un poquito… me queda, tal vez, reconstruirla, contarla y dejarla. “Yo pensé” “Yo creí” que no me importaba… quise creer eso. Ignorar los sentimientos… especialmente los “negativos”, pasa la cuenta…

En fin… ha pasado muuucho tiempo desde la última vez que escribí aquí. Sí he leído harto… me he reencontrado con blogs que creí abandonados… construyo, imagino, hipótesis sobre eso… tal vez personas que como yo tomaron distancia de lo anterior… y abrieron los ojos en el presente… o tal vez la vida los sorprendió gratamente… haciendo temblar sus hábitos por un rato… tal vez vidas con exceso de agitación que no otorgan tiempo para escribir… tal vez vidas atoradas que esperan liberación… tal vez… no sé.

Yo he transitado veloz por un camino que me hizo cambiar el rumbo… y lo agradezco… no me pasó… yo lo decidí y por eso estoy saboreando una mesurada satisfacción... arrojándome a instantes de felicidad. Parezco vieja… por mi forma de decir lo que digo… pero a la vez me siento libre… disfruto dormir hasta tarde, disfruto despertar, me agrada que llegue la noche y sentirme cansada… soy feliz tomándome un café en un lugar “x” de santiago… disfruto manejar y quedarme atorada en un taco, subir el volumen de la radio y cantar… nuevamente estoy soñando despierta… Me pasa que entendí que gran parte de las cosas que siento dependen de mi… algo hay de control aunque la mayor parte del tiempo las cosas que me apremian se escapan de mis manos… por lo menos yo no me escapo… tanto. Que dure lo que dure… me sé vulnerable a las cosas externas… así que, por el momento, no me queda otra que disfrutar la buena racha.

… eso. Quiero hablar de la historia que se escribió a sí misma… narrarla… escribirla yo, pero no tengo inspiración. Al parecer la nostalgia no es tanta… quizás me niego en parte a reconstruirla… pero lo quiero hacer… fue un detalle que trascendió, harto.
Pd: leyendo esto tomo conciencia de cómo uno repite cosas sin pensar. Cómo va a ser el ser humano el único ser vivo que tropieza con la misma piedra???... me lo tomo literal, pero en todo caso las metáforas debieran fundarse en hechos… un perro no lo hace???... no se tropieza??? De dónde viene esa creencia o dicho?...