Sin título
Me quiero desprender de mis temas abrumadores por un rato.
Ayer y hoy en las noticias, mostraron el caso de un niñito de ocho años que había sido maltratado, severamente, por sus padres en San Felipe. Lo mantenían encerrado en una pieza, lo golpeaban, lo privaban de alimento, lo insultaban…en fin, de verdad un crimen. Se trata de esas cosas que pasan todos los días y parece que se están haciendo habituales en nuestro país –ojalá no sea así-. Yo creo que a la mayoría nos afecta tomar conciencia de esta verdad, a mi me duele, mucho… suena un poco cliché, pero el maltrato a los niños y a los ancianos es de las situaciones que más me molestan… y no sólo me molestan, despiertan en mi elevadísimos montos de pena e impotencia.
Se supone que caemos en este mundo sin haberlo solicitado y, por eso, nadie puede recriminarnos nuestra existencia a tan temprana edad.
Pienso en todas las quejas del día a día, en los políticos y parlamentarios, muchos de ellos sumidos en sus temas abstractos y lejanos… -no todos-. Pienso en la gente que va a misa los domingos, que pregona su moral a diestra y siniestra… pienso en mi, lloriqueando por mi “crisis vital” y, todo eso, me parece irrelevante, en este momento.
Sin desmerecer a nadie, sin desmerecer temas, problemas, penas o dolores… que todos tenemos, independiente de lo afortunados o desafortunados que seamos en esta vida… creo que hay prioridades.
Veo las noticias y leo el diario… portada, por varios días, el tema del cantante de rojo que fue detenido por presunto tráfico de drogas… veo el énfasis con que se toca el tema de las próximas elecciones… la delincuencia… y, estos temas, como el del niñito maltratado, apenas un par de párrafos o un par de minutos en las noticias.
Por un lado, nos estamos agringando… régimen del terror. Nos bombardean con información que dice que es terrible la delincuencia, la inseguridad… nos señalan que tenemos que ser desconfiados y egoístas.
Por otro lado, nos saturan con exceso de informaciones irrelevantes… que más que informar, promueven el morbo.
Y, finalmente, las cosas tristes e injustas que pasan, las circunscriben a un espacio nimio… buscando despertar harta pena en quien lee o ve la televisión, pero, creo, sin intención de hacer algo para que cambien.
Eso, sencillamente me da rabia. No entiendo cómo se le puede arrebatar a un niño su inocencia o su derecho a pensar y sentir que él se merece cariño, amor y cuidado. Le roban eso y, a cambio, le regalan desconfianza, temor, miedo… hay niños que al tocarlos se ponen tensos, se enojan y no te miran a los ojos… que crecen buscando sobrevivir y no vivir. Cuando crecen, muchos, son más rechazados y más maltratados y, ellos, responden igual, se defienden y maltratan…
Tengo recuerdos dulces y amargos de mi infancia… los dulces están ahí, siempre, los tristes, son tema aparte. Hace un rato leía un blog en que se hablaba de Pipiripao y, en menos de un segundo, miles y miles de imágenes se me vinieron a la mente… el milo con leche, el pan huevo a la “once”, el yogurt batido soprole de frutilla, el álbum de candy, mi mamá haciéndome cosquillas, mi papá secándome el pelo, la foto ñoña del primer día de clases, las peleas con mis hermanos… las miradas de mi mamá en el auto cuando nos agarrabamos de las mechas con mi hermano chico… eso po, recuerdos que me hacen sentir en hogar. No me concibo hoy, tal cual soy, con una infancia agria como la del niñito de San Felipe.
En Psicología hay un concepto llamado Resilencia que, en general, se refiere a la capacidad (luego de haber vivido situaciones de grave adversidad) para superarlas y, a partir de eso, seguir viviendo y construyendo –en términos personales-. Mucha gente puede hacer eso… por suerte. Si hay un nuevo entorno, que repare el daño anterior y otorgue cariño y confianza, se supone que estos niños van cicatrizando sus heridas y aprenden a creer… aunque sea un poco. Dudo que todos tenga esa posibilidad, se también que a muuuuchos les pasan cosas parecidas pero de manera más encubierta.
Valoro esa capacidad de sobreponerse… de alguna manera respeto esa idea de que los golpes te fortalecen, pero no éstos.
Eso… ésta es mi manifestación de repudio absoluto al maltrato infantil… un llamado a no violentar a nadie… menos a un niño.
Sería… tengo mucho sueño.
Ayer y hoy en las noticias, mostraron el caso de un niñito de ocho años que había sido maltratado, severamente, por sus padres en San Felipe. Lo mantenían encerrado en una pieza, lo golpeaban, lo privaban de alimento, lo insultaban…en fin, de verdad un crimen. Se trata de esas cosas que pasan todos los días y parece que se están haciendo habituales en nuestro país –ojalá no sea así-. Yo creo que a la mayoría nos afecta tomar conciencia de esta verdad, a mi me duele, mucho… suena un poco cliché, pero el maltrato a los niños y a los ancianos es de las situaciones que más me molestan… y no sólo me molestan, despiertan en mi elevadísimos montos de pena e impotencia.
Se supone que caemos en este mundo sin haberlo solicitado y, por eso, nadie puede recriminarnos nuestra existencia a tan temprana edad.
Pienso en todas las quejas del día a día, en los políticos y parlamentarios, muchos de ellos sumidos en sus temas abstractos y lejanos… -no todos-. Pienso en la gente que va a misa los domingos, que pregona su moral a diestra y siniestra… pienso en mi, lloriqueando por mi “crisis vital” y, todo eso, me parece irrelevante, en este momento.
Sin desmerecer a nadie, sin desmerecer temas, problemas, penas o dolores… que todos tenemos, independiente de lo afortunados o desafortunados que seamos en esta vida… creo que hay prioridades.
Veo las noticias y leo el diario… portada, por varios días, el tema del cantante de rojo que fue detenido por presunto tráfico de drogas… veo el énfasis con que se toca el tema de las próximas elecciones… la delincuencia… y, estos temas, como el del niñito maltratado, apenas un par de párrafos o un par de minutos en las noticias.
Por un lado, nos estamos agringando… régimen del terror. Nos bombardean con información que dice que es terrible la delincuencia, la inseguridad… nos señalan que tenemos que ser desconfiados y egoístas.
Por otro lado, nos saturan con exceso de informaciones irrelevantes… que más que informar, promueven el morbo.
Y, finalmente, las cosas tristes e injustas que pasan, las circunscriben a un espacio nimio… buscando despertar harta pena en quien lee o ve la televisión, pero, creo, sin intención de hacer algo para que cambien.
Eso, sencillamente me da rabia. No entiendo cómo se le puede arrebatar a un niño su inocencia o su derecho a pensar y sentir que él se merece cariño, amor y cuidado. Le roban eso y, a cambio, le regalan desconfianza, temor, miedo… hay niños que al tocarlos se ponen tensos, se enojan y no te miran a los ojos… que crecen buscando sobrevivir y no vivir. Cuando crecen, muchos, son más rechazados y más maltratados y, ellos, responden igual, se defienden y maltratan…
Tengo recuerdos dulces y amargos de mi infancia… los dulces están ahí, siempre, los tristes, son tema aparte. Hace un rato leía un blog en que se hablaba de Pipiripao y, en menos de un segundo, miles y miles de imágenes se me vinieron a la mente… el milo con leche, el pan huevo a la “once”, el yogurt batido soprole de frutilla, el álbum de candy, mi mamá haciéndome cosquillas, mi papá secándome el pelo, la foto ñoña del primer día de clases, las peleas con mis hermanos… las miradas de mi mamá en el auto cuando nos agarrabamos de las mechas con mi hermano chico… eso po, recuerdos que me hacen sentir en hogar. No me concibo hoy, tal cual soy, con una infancia agria como la del niñito de San Felipe.
En Psicología hay un concepto llamado Resilencia que, en general, se refiere a la capacidad (luego de haber vivido situaciones de grave adversidad) para superarlas y, a partir de eso, seguir viviendo y construyendo –en términos personales-. Mucha gente puede hacer eso… por suerte. Si hay un nuevo entorno, que repare el daño anterior y otorgue cariño y confianza, se supone que estos niños van cicatrizando sus heridas y aprenden a creer… aunque sea un poco. Dudo que todos tenga esa posibilidad, se también que a muuuuchos les pasan cosas parecidas pero de manera más encubierta.
Valoro esa capacidad de sobreponerse… de alguna manera respeto esa idea de que los golpes te fortalecen, pero no éstos.
Eso… ésta es mi manifestación de repudio absoluto al maltrato infantil… un llamado a no violentar a nadie… menos a un niño.
Sería… tengo mucho sueño.

4 Comments:
Siempre volvemos la cara para no ver la miseria dolorosa...y siempre estiramos el cuello para ver mejor el porrazo del que se cayó en la calle. Ejemplos como el que das hay muchos...lamentablemente.
Lluvia en pasto verde. Como olvidarlo? es lo que tengo fuera de mi ventana todos los días. Saludos de la aldea de la lluvia (casi) eterna.
me da una rabia que soy incapaz de expresar con palabras contra semejantes actos. No se que haría con ellos... conmiedo a caer en la misma conducta, claro.
Saludos!:D
Es harto terrible lo del niñito, lo mas terrible es que pasa siempre y en todos lados sin parar, hay tantas cosas que no se pueden parar... en fin; en cuanto a los recuerdos es cierto creo que algunos hemnos tenido la suerte de tener lindos recuerdos o al menos de poder eclipsar los malos...
bueno mi lectora desconocida se despide tu lector desconocido
ten un buen dia
ME ACOPLO A TUS PALABRAS LLUVIA... AUNQUE NO ENTIENDO, LA VERDAD NO ENTIENDO, PORQUE LA VIDA TIENE QUE SER TAN, PERO TAN DE MIERDA, PARA QUIENES SIN NI SIQUIERA, HABER APRENDIDO A EXISTIR YA EXPERIMENTAN LA PUTREFACCION Y DEGRADACION HUMANA... CHUTA LLUVIA, NO SE, LA VERDAD REFLEXIONAR SOBRE ESTO, TRATAR DE ENTENDERLO AL MENOS, ME GENERA IMPOTENCIA Y PENA, MUCHA PENA... Y CLARO DA PUDOR, ANDAR LLORIQUEANDO POR TORMENTOS EXISTENCIALES...
SE AGRADECE LLUVIA, TU CAPACIDAD DE TRANSCRIBIR LO VERGONZOSAMENTE "INTRANSCRIBIBLE"...
Publicar un comentario
<< Home